UNA PEDACITO DE HISTORIA DE SAN BERNARDO

Cada tanto recibo devoluciones de lectores de los lugares que tengo la suerte de visitar. Con autorización del autor, Eduardo Pérez, reproduzco un hermoso  correo recibido recientemente donde me cuenta su historia, que es parte de la historia de uno de esas encantadoras y olvidadas estaciones abandonadas del interior profundo bonaerense. San Bernardo fue parte del viaje que salimos a perseguir trenes fantasma, fuera del asfalto, la Semana Santa del 2010


El nomenclador y la vieja estación

Hola Sergio...

            Navegando en Internet, me encuentro en tu sitio con el viejo y querido San Bernardo. Allí mi padre, Eduardo Pérez, fue jefe de la estación de ferrocarril entre los años 1954 y 1960. Allí viví de los 12 y los 18 años. Y en la vieja escuelita de San Bernardo hice mi sexto grado. Carolina Beas de Baldomiro fue mi maestra. Y en el potrerito que está entre la estación de ferrocarril y el formidable edificio del entonces almacén de ramos generales, que tenía 10 empleados, todos los días jugábamos religiosamente nuestro picado diario.

            Éramos unos cuantos: los del viejo almacén de ramos generales -Mario Rodríguez era entonces su dueño- y los que venían de lugares vecinos y de la cercana estancia La Matilde, de Pereyra Iraola, a sumarse al picado de cada día. Entre otros, Oscar Baldomiro, hijo de mi maestra de sexto y del mayordomo de la estancia La Matilde, dueño de un remate formidable. Me fui un día de San Bernardo, a los 18, como te conté. Y salvo a Cristina, una vieja amiga de la Estancia La Matilde, que reencontré de pura casualidad hace tres años, nunca mas ví a la gente del lugar.


Un artículo publicado por Eduardo

            Viví en Bolívar de los 20 a los 25 años y luego, en 1966, emigré a Buenos Aires como telegrafista del Roca en Plaza Constitución, pero con la intención de intentar hacer algo en el periodismo de la Capital Federal.

            Me di el gusto, hice una larga carrera en el periodismo. Trabajé en numerosas publicaciones, entre otras, Perfil, Siete Días, los diarios Tiempo Argentino, El Mundo, Clarín, y mis últimos 17 años de periodismo en el diario La Nación, de Buenos Aires. Profesionalmente me fue muy bien. Llegué mucho más lejos de lo que jamás hubiera imaginado.

            Pero San Bernardo jamás se borró de mi corazón. Por una y mil cosas que viví allí, que aun viven en mí, y que nunca lo olvidaré.

            En cada lugar que pude siempre recordé y nombré a mi querido San Bernardo. Como nombro siempre a Huanguelén, el lugar donde nací y donde están mis raíces.

            Gracias por el recuerdo y la intensa emoción que me has hecho vivir. Si te parece, contame algo de tus cosas, aunque más no sea para saber el nombre y un poco de la persona a quien debo esta gratísima sorpresa.

            Eternamente agradecido. Un gran abrazo.

Eduardo José Pérez.
Coco para los amigos.
Coper para el periodismo.
Periodista infógrafo.
<coper1941@yahoo.com>

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